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Las cámaras las carga el diablo

ene 09, 12 Las cámaras las carga el diablo

Estamos en la cama, recién despiertos, con ese velo que cubre tus ojos aún. Me doy cuenta que tengo un despertar de esos en los que estas muy cachondo, sin saber muy bien porque.

Alargo mi mano y rozo su espalda. Ella, bocabajo aun, no se mueve.

-¿Sabes qué? – le susurro – Hoy estoy muy cachondo.

-Ya, pues nada, vete al baño y hazte una paja, que yo te espero aquí.

Sonrío, no es ese el tipo de cosas en las que estaba pensando ahora…

-No, no, tranquila… Se trata de algo diferente, estaba pensando en un juego, de hecho, creo que he soñado algo así, y ahora mismo, le estoy dando forma.

-Aha… – ese “aha” supone que ha aumentado su atención. Disfruto de su cambio de actitud, durante unos minutos, tumbado en la cama.

-¿Vas a contármelo o no?

-Hmm… claro. – me giro y la miro a los ojos, ella tiene su cabeza apoyada sobre la almohada, mirándome. – Eres preciosa.

-Ya lo sé. ¿Me lo cuentas o no?

-Voy a ponerte deberes. Y esta vez te aseguro que son de nota… ¿recuerdas tu cámara de video?

-Aha….

-Pues vas a usarla, para mí. Voy a darte… un mes. Un mes para que puedas prepararlo bien, y para que puedas hacerlo sin prisas. Ya sabes que me gustan las cosas bien hechas.

-¿Y qué tengo que grabar? ¿qué tengo que hacer en el video?

-Hmmm… Pues sí, evidentemente tú serás la protagonista del video, claro. Solo que no estarás sola.

Su mirada cambia. Ahora sabe que no está escuchando algo cotidiano. Continúo.

-Durante ese mes, vas a dedicarte a buscar a alguien. Buscarás un tío, y tendrás que buscarte la vida para convencerlo, y llevarlo a un hotel. Le harás tumbarse en la cama, le darás la cámara, y te grabará. Grabará como le quitas los pantalones… y como le masturbas hasta que se corra.

-¡Estás loco!

-¿Fuerte?

-Joooder, ¿fuerte? Nooo, no, ¡qué va!

-Sí, lo sé. Y las reglas son estas. No quiero que le beses, no quiero que le folles, no quiero que le comas la poya. ¿Me explico?

-Te explicas perfectamente. Como siempre, haces el juego como a ti te da la gana.

-Es mi juego, ¿no? Mañana puedes proponerme tu otro.

Ahora se queda callada, pensando.

-¿Y se puede saber de dónde saco yo a un tio para hacer eso? ¿Tendré que tirar de chorvoagenda?

-No sé, pero no quiero ni que hable, ni se le vea, ni quiero saber quién es. Y obviamente, que no sea un tío con el que tengas trato o tengamos trato habitual, ¿ok?

-Ya, ya… eso lo daba por hecho.

Ahora nos quedamos los dos callados, mirándonos. Recordando nuestra conversación.

-Te dejaré tiempo para pensarlo. Es una decisión que debes meditar.

Sus ojos me miran de ese modo que conozco tan bien, y antes de responder, ya sé que ha aceptado.

-No, no tengo que pensar nada. Claro que lo voy a hacer. – responde con una mezcla de arrogancia y desafío.

Ahora el que tiembla soy yo.

-Vale… no me contarás nada. No quiero saber nada. Ni que harás, ni cuando lo harás. Solo pasará sin que yo lo sepa. Y coño, esa espera durante este mes, va a ser jodida…

-Lo sé. Te jodes por listo.

-Ya….

Ahora estoy más cachondo aún, ella, ahora también. Follamos hasta el mediodía.

Durante los siguientes días follamos casi sin parar. Hay una especie de excitación en el ambiente. Hay siempre preguntas en el aire que me esfuerzo por no hacer, y que ella disfruta no respondiendo.

Cada día que no estoy con ella, cuando va al gimnasio, a trabajar… la imagino con alguien. La imagino con un tío en ese momento. Mi estómago se encoge, y un escalofrío de celos y excitación me recorre toda la espalda.

Pasan los días, las semanas, y nada ha pasado y de pronto, un día, me relajo. Pasa casi sin darme cuenta, sin ningún acontecimiento especial. Simplemente, todo lo que me parecía tan real se convierte en irreal. Doy por hecho que ese juego es solo una fantasía y que ella ya lo ha olvidado hace tiempo. De pronto, todo encaja. Es evidente que no iba a hacer algo así. En fin, todo esos nervios que me han mantenido en vilo durante tres semanas desaparecen, dejándome extrañamente cansado.

Vuelvo a verla como siempre. Sin nada que ocultar ni anda que la inquiete, y por fin, dejo de pensar en que estará haciendo y con quien cuando sale por la puerta de casa.

Dos días más tarde, llego a casa del trabajo. Son alrededor de las siete de la tarde, pero ella no está en casa. Abro la puerta y no me molesto en buscarla, ni me molesto en moverme.

Solo miro la televisión. Sobre ella está la videocámara, descansando, quieta, unida a la televisión por unos cables. Un pequeño led parpadea en su parte superior, enseñando que está conectada. Ni un sonido en la casa, solo mi respiración, cada vez más agitada.

Cierro la puerta tras de mí y suelto la mochila sobre el suelo, dejándola tras de mí. En tres pasos más llego hasta la cámara, y veo junto a ella una nota.

“Te conozco y ahora estarás muy nervioso, y excitado. Pues esto no es nada con lo que viene ahora. Siéntate, dale al play, y disfruta. Muack”

Dejo caer la nota, mientras me siento en el sofá, muy cerca de la televisión. La enciendo y cojo el mando a distancia. Oprimo la tecla “play“.

Imagen en negro, ruido… y de pronto su cara aparece en la pantalla, callada, con aire despistado, en un plano corto. Le deben hacer una seña, porque de pronto su mirada cambia y comienza a hablar dirigiéndose a la cámara.

-Hola… como ves, soy una chica aplicada y he hecho los deberes… ¿lo esperabas?

Me mira con esos ojos que siempre me ponen tan cachondo. Tiene el pelo recogido en una coleta, y algunos mechones le caen sobre su cara. – La verdad… no ha sido tan difícil encontrar un voluntario dispuesto, ¿verdad?

La cámara sube y baja, asintiendo. Joder, joder. No está sola de verdad. Mi corazón cabalga bajo mi pecho.

-Así que… he buscado una tarde tranquila, y sin prisa… y me han invitado a este hotel. Espero que te guste.

El plano se abre, y se la ve sentada sobre el borde de la cama, con el cuerpo girado hacia la cámara. Lleva unos vaqueros y un vestido corto encima, que cae un poco sobre los pantalones. Dos tiras visten sus hombros y sujetan su vestido, dejando sus brazos desnudos. La persona que graba debe estar recostada en el cabecero de la cama, una cama enorme que ocupa gran parte de la habitación, sencilla y elegante. La cámara la recorre, una estancia agradable, teñida por los rayos de sol del atardecer que entran por las rendijas de la persiana y la cortina. Luego, vuelve de nuevo a ella, en plano general, mientras ella se pone de pie.

-Pero no hemos venido a admirar la habitación, ¿verdad, pequeño? ¿sabes? Me gusta tu juego, así que lo mejor es que empecemos con él. Creo que mi amigo debe estar bastante caliente… Pero aun así, vamos a ayudarle un poquito.

Se inclina ligeramente y se deshace de sus zapatos, y sus calcetines. Luego, a continuación, hace lo mismo con sus pantalones, que desliza hasta sus pies. Ahora el vestidito apenas le cubre el culo.

-Hmm… vamos a dejar que siga viendo un poquito más…

Veo como lleva sus manos al vestido, y se lo quita por la cabeza, quedándose en ropa interior, mientras ese tío puede admirarla completamente, a menos de dos metros de distancia, a su merced. Se gira despacio, dando una vuelta entera para ser admirada, mientras la cámara recorre todo su cuerpo con un zoom.

Se coloca de nuevo de frente, y mira fijamente a la cámara mientras se inclina hacia delante hasta apoyar las manos sobre el colchón, y luego, sin apartar la mirada, apoya también sus rodillas, y comienza a gatear, muy despacio, como una gatita. Mientras la cámara la sigue, comienza a descender y aparecen unos pies, seguidos de unas piernas cubiertas por unos vaqueros.

Sitúa sus manos a ambos lados de las piernas de él, y levantando su barbilla me mira por última vez. Luego, baja su mirada, y se olvida de mí. Echa el cuerpo hacia atrás, ligeramente, acerca sus manos al pantalón y comienza a desabrocharlo. Abre despacio la bragueta y cuando termina de desabotonarlo, comienza a deslizarlo hacia abajo, ayudada por él, que levanta ligeramente el culo para favorecer el movimiento.

En cuanto comienza a deslizarlo, sus slips quedan a la vista, dejando marcar perfectamente una poya dura y excitada. Joder, hasta ahora todo era una fantasía, pero el ver eso, de pronto, me hace ser plenamente consciente de lo que va a pasar.

Mientras, ella termina de sacar sus vaqueros por los pies, y los tira al suelo, fuera de la vista. Se vuelve de nuevo hacia él. Mira descaradamente sus slips, mira su poya. Permanece quieta, recreándose, mientras sonríe levemente. Le mira a su cara, y de nuevo a su poya, despacio. Pasa un minuto eterno… y ella sigue impasible. Ni un sonido, y de pronto, sonríe para sí misma, como relamiéndose ante un pastel, alarga sus manos, y de un solo movimiento deja su poya libre, saca su slip y lo tira lejos de nuevo, junto a los pantalones. Se inclina hacia delante, y con un forcejeo le quita la camiseta dejándole sin ropa. La cámara tiembla unos instantes, mientras la camiseta sale y de nuevo aparece ella en el centro del plano.

Su poya, ahora libre, se muestra dura y palpitante, sobre su cuerpo completamente desnudo. Ella, después de desnudarle ha vuelto a estar de nuevo quieta, disfrutando y saboreando cada paso que da.

Estoy histérico, sentado en el borde del sofá. Casi sentado, y casi de pie. Ahora cogerá su poya, con sus manos… y le hará una paja. Joder… estoy deseando que empiece ya, y la vez, no quiero que lo haga. Un calor me inunda la cara.

Alarga su mano y la apoya en su estómago, moviéndola suavemente, poco a poco, la hace descender, rozándole. Luego, sin más, la agarra con su mano, completamente, y comienza a moverla, arriba y abajo. Moviendo su mano a lo largo de ella, mientras un leve gemido de satisfacción se escucha detrás de la cámara.

-Verás… tengo que hacerte una pequeña confesión… – dice mientras no deja de pajearlo suavemente. – Lo que más me gusta de este juego… es que ahora mismo, estarás sentado en el sofá de casa, temblando… sin saber aún que tu juego no va a ser exactamente como lo habías planeado. Verás… en realidad, no encontré voluntarios para una simple paja, ni uno solo. – dice sin parar de acariciar su poya.

Yo, en mi sofá, comienzo a sentir un hormigueo. – No, no, a ver… centrémonos… -digo en voz alta.

-Hmmm… sí, sí. Es lo que más me gusta de todo. – Y ahora mira fijamente a la cámara. Que todo lo que estás viendo ahora mismo, ya ha pasado. Que estés de acuerdo o no con lo que ves… escapa a tu control completamente. A ti que te gusta tanto tener controladas las cosas…

Yo sigo mirando, sin parpadear, mientras algo me quema por dentro. Y sin embargo, mi poya, dentro del pantalón, está a punto de estallar.

-Si… Al final, tuve que negociar un poquito, ya sabes… pedir, pero también ceder. Pero ¿sabes qué? No lo he puesto nada difícil…

Mientras termina de decir esto, en un movimiento se deshace de su sujetador, dejando sus pechos a la vista. A continuación, con un ligero esfuerzo, hace lo mismo con sus braguitas, quedándose desnuda. Completamente desnuda, sin nada cubriéndola ni lo más mínimo, frente a un desconocido. Expuesta a su mirada.

-En fin, que al final, mi amigo y yo… llegamos a un acuerdo. Espero que te guste… – Y diciendo esto, se inclina hacia delante, y mete su poya en la boca.

Ahora los gemidos del tío apenas se disimulan, mientras le come la poya. Ahora ella ha desaparecido, y solo se preocupa de hacerle una mamada como solo ella sabe. No se limita a comérsela, no. Se esmera en producirle todo el placer que sabe dar. La chupa, la recorre con su lengua para terminar en su glande, que lame a conciencia, mientras le mira a los ojos con cara de zorra sin acordarse de la cámara, o quizás, pensando exclusivamente en ella.

Su cabeza sube y baja, haciendo desaparecer completamente su miembro en cada embestida, y los gemidos del tío aumentan. Separa sus labios lamiendo su glande una y otra vez, que aparece rojo y excitado.

Una mano de él entra en el plano, incapaz de estar quieto por más tiempo, y se apodera de un pecho, sobándolo, agarrando su pezón, ya de por si excitado, y pellizcándolo. Ella se lo permite, mientras sigue engullendo, ahora con los ojos cerrados, concentrada. Su mano en la base, se mueve mientras su boca presiona fuerte arriba y abajo.

Los gemidos aumentan, más y más. Ella, se endereza, separándose de su poya, sentada y comienza a pajearle más deprisa, más deprisa. Le mira a los ojos.

-¿Vas a correrte? ¿ehhhh …. Vas a correrte, ¿verdad? – Le dice poniéndolo más cachondo aún, sabiendo de sobra la respuesta. – Pues adelante… recuerdas como lo ibas a hacer….

Joder, cabrona! No puede hablar en serio, nonono.

Mientras ella permanece de rodillas, el tío se incorpora mientras la cámara se agita sin control. Luego, el tío se termina de poner de pie, frente a ella.

Ella permanece de rodillas, mirando hacia arriba. Frente a ella, frente a su boca, la poya del tío, dura y palpitante, a punto de estallar. Ella alarga su lengua, y roza el glande hinchado, una y otra vez.

-¿Quieres correrte, cabrón? -pregunta mientras su lengua la recorre como un caramelo. – Si, ¿verdad? Y quieres que me la trague toda, ¿a que si?

Abre la boca y se la traga entera, cerrando los ojos, la chupa una y otra vez, y la saca de nuevo. Respira hondo un segundo…

-¿Sabes cuál es el problema? – dice dirigiéndose a mí. Que ahora mismo, estoy tan cachonda, que voy a darle ese capricho, y voy a dejarme que se corra en mi boca, mientras tú lo ves, desde ese sofá, como tu novia se traga la corrida de un tío, como una vulgar putita… – Y diciendo esto, se traga de nuevo su verga. Pero esta vez ya no se detiene. Mueve su boca, chupando dentro y fuera, mientras los gemidos del tío vuelven a dispararse, más y más. Sigue gimiendo, y de pronto ella retira su boca y agarra la poya con su mano, pajeándola. Sigue con sus ojos abiertos fijos en ella, mientras su mano la pajea frente a su boca, abierta de par en par.

-Un largo gemido de éxtasis y un enorme chorro de semen que cae sobre su lengua, extendida hacia fuera. Un nuevo chorro, que penetra directamente en su garganta. Su mano sigue moviéndose, sacudiéndola, impulsando todo el líquido dentro de su boca, derramándose por su lengua. Ahora los chorros son más cortos y salpican sus labios, su cara….

Mete y saca su lengua, para ayudar a tragar y cierra los labios, chupándolos. Luego, un último trago, mientras suelta un suspiro. Su mano frena poco a poco, pero sigue moviéndose despacio sobre la poya, cada vez más relajada. Un pequeño movimiento de su nuez, tragando de nuevo. Luego, abre la boca de nuevo, y se mete de una sola vez su poya chorreante de semen. Chupa y sorbe hasta dejarla completamente limpia, chupando como nunca lo ha hecho. Un último suspiro y sus ojos vuelven a dirigirse de nuevo a la cámara, mientras un hilillo de semen cae por la comisura de sus labios.

-La película se ha acabado por hoy, pero yo no… No sabes lo podridamente cachonda que estoy. Así que… Voy a darme una ducha de agua caliente, luego, se la dará el… Y le esperaré sobre la cama, a cuatro patas, para que grabe como me folla a conciencia. Ya veremos que tendrás que hacer para ganarte esa segunda cinta… un beso.

Y acompañando ese beso con un gesto de sus labios, la imagen desaparece… fundido a negro.”

Fuente: Todorelatos

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